Educación Emocional·Padres/Madres·Pedagogía

Inteligencia emocional

Desde hace unos días, nos despertamos con  un sabor muy amargo debido a la tragédia que ha ocurrido en Francia, el accidente del avión Germanwings el cual transportaba a 150 pasajeros, y ninguno de ellos ha sobrevivido.

Es una notícia por la que, las personas al ser seres emocionales no vemos afectados aunque no conozcamos de nada a esas personas o a sus familiares, aún así podemos percibir, imaginar, creer por lo que están pasando debido a esta catástrofe. Pero, hay algunas personas que no lo sienten así, puesto que emocionalmente distan mucho que desear. Esas personas, como anuncia el periódico digital 20minutos, aprovechan estas situaciones para escribir mensajes en Twitter que se regodean del hecho que algunas de las personas fallecidas sean catalanes. ¿Creéis que es aceptable esta actitud?

Sin título

Las fuerzas de seguridad están investigando estos mensajes ofensivos para tomar represalias contra las personas emisoras de los mismos.

Toda esta situación nos ha llevado a plantearnos una cuestión: La educación sigue fortaleciendo el desarrollo intelectual de sus alumnos, pero ¿qué hay de sus emociones?

Hoy en día son muchas las personas que pueden resolver una complicadísima ecuación, las que pueden hablar sobre diversos temas científicos, literários, filosóficos… pero, si no sabe cómo debe desenvolverse en la sociedad, cómo interactuar con el otro entonces hay un fracaso.

Estamos tan obsesionados en enseñar conocimientos, en transmitirlos, en que los niños sepan de ciencia, matemáticas, lengua, historia, segundas lenguas, educación física… (y por si fuera poco, que tengan unas estupendas notas) que nos olvidamos de lo verdaderamente importante y dejamos a un lado la enseñanza y manejo de sus emociones.

Día a día, estos niños se encuentran con emociones nuevas, contradictorias (sobretodo en la adolescencia), y no les prestamos atención puesto que, deben estudiar porque están ahí los exámenes finales, estamos ocupados en nuestro trabajo y un largo y largo etcétera. Luego, cuando queramos que los niños nos tomen en consideración o que nos cuenten cosas no debemos rechistar, puesto que no hemos estado a su lado para ayudarles y darles pautas para que APRENDAN y CONTROLEN sus emociones.

“no hay quien sabe más, todos estamos enseñando y aprendiendo a la vez; y juntos, solo juntos, podemos construir una nueva forma de estar con otros, y hacer así del mundo, un lugar donde reine la conciencia.” (Ortiz, 2015)

Por tanto, debemos educar desde una perspectiva de INTELIGENCIA EMOCIONAL para formar a personas completamente capaces de cambiar el mundo.

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